על תחיית המתים, הקדמהOn Resurrection of the Dead, Prologue
א׳
1El prólogo de la edición Judeo-Española
Al lector, ¡Salud! Bien deseara yo (cálido lector) captar tu benevolencia, y tenerte en todo de mi lado; porque si la fama se presenta con trompetas, y esas nacen de un ingenio gallardo, y benigno, ¿quién duda que al faltar una de estas condiciones, el autor pierde su tiempo e ilustre gloria?
Al lector, ¡Salud! Bien deseara yo (cálido lector) captar tu benevolencia, y tenerte en todo de mi lado; porque si la fama se presenta con trompetas, y esas nacen de un ingenio gallardo, y benigno, ¿quién duda que al faltar una de estas condiciones, el autor pierde su tiempo e ilustre gloria?
ב׳
2Y por donde uno piensa ganar, por ahí mismo viene tal vez la pérdida. Platón decía, que sentía que sus obras salieran a la luz, porque los doctos le habían de entender y los ignorantes no; y así de unos temía el reproche, y de otros el desprecio. Yo en verdad más le temo a lo segundo, que a lo primero, porque siempre la multitud es parte de semejantes naufragios.
ג׳
3Y no porque diga esto, me condenes de arrogante; porque aquí, en vez de atribuir las glorias ajenas, la intención de dar crédito a los antiguos, cuyos vestigios ves en mis obras, es mayor. La verdad es, que yo no digo nada nuevo, y no diré como otros (que se hacen leones entre las ovejas) que de mi cabeza salió la invención porque nunca quise robar el debido crédito a otro genio.
ד׳
4Leí con atención 26 libros de los antiguos sabios, y muchos otros de los modernos, con diligencia consideré sus sentencias, las junté y las dispuse con método ordenado, no dejando cuestión que no se trate, siendo yo el primer hebreo que ha tratado esta materia de la resurrección con experiencia y erudición.
ה׳
5Si por esto se me debe algún honor, tienes libertad para poder agradecerme; de otra manera, sigue tu voluntad, ya que quien se ocupa en algo de beneficio público lo arriesga todo invirtiendo incluso la vida y las facultades, como a mi me sucede por emplearme en tu servicio, sin aspirar por ello a la gloria ni al lucro, que son los dos pilares que patrocinan la literatura. Porque el interés de los mecenas es el interés propio, esta gloria (también los genios tienen su codicia), y animan el entendimiento de tal suerte que la expanden a mayores compañías.
ו׳
6Yo realmente no me quejo, ni tengo de qué, más solamente lamento los estudios, y como dijo el otro, pobre y desnuda va la filosofía.1Petrarca, Canzoniere, 1470. VII, La gola e 'l somno et l'otïose piume: Qual vaghezza di lauro, qual di mirto? / Povera et nuda vai philosophia. / dice la turba al vil guadagno intesa." (La gula, el sueño y las vanas plumas: ¡Qué banalidad por el mirto y el laurel! / Pobre y desnuda va la filosofía, / dice el gentío propuesto a la vil ganancia). El achaque es viejo, pero tendría remedio, si los ojos de la congregación, y que tienen el cargo aquí de esta esparcida República nuestra, llevase la mira a favorecer lo suyo, procurando con suma diligencia el aumento del ejercicio de la ley sagrada, que es siempre lo principal; aunque sea natural dormir en los laureles, especialmente aquellos plantados con trabajo, pero en este sentido cada uno fácilmente podrá notar, que hablo en este particular en provecho de otros, sin daño o perjuicio de algunos.
ז׳
7Ha sido mi voluntad dar este libro en lengua romance vulgar; porque quiero escribir en beneficio de los mi patria, y de todos aquellos que desearen investigar la verdad, y no creo merecer por ello reproche porque haya escrito así, ya que los discípulos de Jeremías comunicaron nuestras cosas, el misterio de la reencarnación, con otros varios secretos a Platón.2Lit. la transmigración de las almas. Lo mismo hizo Simeón el Justo a Aristóteles hallando también que los más insignes hebreos escribieron muy doctos libros en la lengua vulgar, como Rabí Moshé de Egipto (Maimónides) en su Guía en la lengua arábica; Filón, doctísimo hebreo en la lengua griega, don Yehuda Abarbanel, en la Italiana, y muchísimos otros, cada uno en su lengua vernácula. Josefo, aquel gran historiador, dice estas palabras en el prefacio en el libro de sus antigüedades que compuso en griego:
ח׳
8Junto con esto, había reflexionado seriamente que nuestros más grandes hebreos en tiempos pasados comunican libremente sus cosas con extraños, y que algunos de los griegos tenían un gran deseo de conocer nuestras cosas. Porque está escrito que el rey Ptolomeo, segundo de este nombre, hombre enteramente dedicado a las letras y al coleccionismo de libros, trató con gran diligencia de traducir al griego nuestra ley, sus instituciones y la debida forma que nos ordena. Pero Eliseo, a quien ninguno de nuestros sumos sacerdotes igualaba, no quiso quitarle este beneficio al rey, y sin duda lo habría rechazado, si no hubiera sido costumbre de nuestros mayores no dejar fuera del alcance de nadie lo que es bueno y honesto. Por eso me pareció conveniente imitar la magnanimidad de nuestros sumos sacerdotes, y asumir que hoy hay muchos otros parecidos a este rey: (yo hablo del deseo de saber), porque ni siquiera él consiguió todos los registros, pero los intérpretes le dieron sólo la ley que le proporcionaron los que fueron enviados a Alejandría para interpretarla.3Parafraseado por Menasseh de Josefo, Antigüedades Judías I, 3; Contra Apión, II, 45; Antigüedades Judías, XII, 13-16.
ט׳
9Hasta aquí son las palabras de Josefo, por las cuales se ve, que a imitación del sumo sacerdote Eliseo, quiso escribir sus libros en una lengua que aun los gentiles entendían. Así que en esta parte creo bien, que quedó bien parado, con los insignes genios que he nombrado.
י׳
10A lo menos, no me parece ser lícito para ti, ser ingrato con aquel que desea tu bien y que te da los dones que te sirven; y esto basta para excusas.
י״א
11En cuanto a la división de la obra, se separó en tres libros. El primero trata de probar la resurrección, y responder a todas las objeciones que contra ellas se pueden oponer a esta. Este contiene 16 capítulos. El segundo libro, con agradable disposición, trata de las cuatro causas (aristotélicas) de la dicha resurrección, a saber, la eficiente, la formal, la material, y la final,4Aristóteles (Analitica Posterior, II) dice que se pueden hacer cuatro tipos de preguntas sobre cualquier cosa, si la cosa es, qué es, cómo es y por qué. Él consideró la verdad como evidente por naturaleza, pero nuestra razón es como los ojos de los murciélagos a la luz del sol ardiente (Metafísica, II, 993b). Se retiró a la isla de Eubea, temiendo ser condenado como Sócrates por concluir la existencia de un solo Dios. Muchos entre los gentiles fueron clasificados injusta e ignorantemente como ateos solo porque no apreciaban la pluralidad de deidades, ni la idolatría; como Euhemerus, Sócrates y otros. y aquí contiene no sólo las cuestiones que se proponen entre nuestros sabios sino también todas las que hallé escritas por los sabios de las naciones del mundo, siguiendo la sentencia de los antiguos, que dice, la verdad se toma de la boca del quien la dijere.5Adaptado del dicho de Petrarca, (Epistole familiares, 21, 10; 23) "quicquid ab ullo verum dicitur, a Deo est" Cualquier verdad dicha por quienquiera es de Dios. Este dicho también se conoce de Maimónides, acepta la verdad de quien la habla (Ocho Capítulos de Ética, Introducción), habiendo él mismo tomado prestado de los filósofos clásicos griegos y latinos. Este libro tiene 22 capítulos. El tercer libro finalmente trata del mundo de la resurrección, con todas las cuestiones perteneciente a esta materia, a saber, del fin y restauración del mundo, y del juicio final. Este contiene 12 capítulos y así se cierra el número de 50, según las 50 puertas de la sabiduría. Para evitar el trabajo, omití los textos en hebreo y puse las sentencias siempre entre dos cláusulas.6Esto se logró mediante la inclusión de textos hebreos y otros originales, con referencias actualizadas y verificadas para coincidir con la indexación real. Con lo cual doy fin pidiéndote, como quiera que te halles, lector que tú seas benévolo contigo mismo, pues el intento es agradarte en todo, y la gloria del señor Bendito. Y no habiendo ocasión para displacer, yo quedo contento esperando tu satisfacción, así sea.