על תחיית המתים י״ג:ב׳On Resurrection of the Dead 13:2

א׳
113.2. Rabí Nissim, Rabí Yosef Albo, y antes que ellos, Rabí Yehuda Halevi, resolvieron esta duda de manera diferente. Dicen, Dios observó en la medicina de las almas como un médico práctico que usa en la medicina de los cuerpos, el cual procura quitar al enfermo la causa de la enfermedad, sin prestarle atención a los síntomas porque después se quitan solos, el efecto falta si se quita la causa.
ב׳
2Según esto, como los antiguos descendientes de Adán, e hijos de Noaj, con la excepción de los casos singulares de Shem y Eber,3Eber, el nieto de Shem, el hijo de Noaj, es recordado como el instructor de Jacob durante los catorce años que se escondió de Esaú. La tradición del estudio de la Torá por encima de otros deberes se deriva de la inferencia de que Jacob no fue castigado por no cumplir con la obligación de honrar a los padres durante su ausencia (Meguilá 17a: 5-6). Por lo tanto, los fariseos, a diferencia de los saduceos, enfatizaron la tradición del estudio de la Torá, y no solo el servicio ritual en el templo, basado en las Escuelas de Sem y Eber (Bereshit Rabbah 84: 8). todos eran idólatras que creían en la eternidad del mundo y afirmaban que no se podía cambiar la naturaleza de algo y que no había Providencia. Queriendo encaminar Dios a su pueblo, les mostró con maravillas que hizo lo contrario, y siendo autor del mundo, habiéndolo creado ex-nihilo, tenía poder para varias cosas según su voluntad, con lo que fácilmente cedería la Providencia, y de lo cual provendría el premio espiritual.
ג׳
3Por eso, si el pacto que Dios hizo con Israel, dijese que había otra vida, y que después de muertos resucitarán, la mayoría se burlaría de todo pues negaban la Providencia. Por lo tanto, con suma sabiduría, se dicen cosas que ellos pudieran palpar con todos los sentidos para que conociesen cuán errados andaban en todo; y poco a poco fue disponiendo las almas, hasta que después más claramente hablaron los profetas de la resurrección y de la vida espiritual.
ד׳
4Nahaman siendo curado de su lepra, dijo,
ידעתי כי אין אלהים בכל־הארץ כי אם־בישראל
Ahora sé que no hay Dios sin Israel
(II Reyes 5:15)
Y si le dijesen que había premio en la otra vida, cierto que él se hubiera burlado de todo. Quiso pues el Señor preparar los ánimos con los milagros porque el que viese tan variados milagros hechos por Moshé y los demás profetas, que ponían en estupor hasta los mismos Necromantes,4Ver Éxodo 8:14-15. ciertamente consideraría ser aquello imposible a hombres totalmente carnales, y que en sí, algo espiritual era necesario para que la naturaleza del mundo obedeciera.
ה׳
5Rabí Bahya, el viejo dice, la remuneración de las almas, o felicidad es cosa muy necesaria y natural, y esta felicidad no es cosa incumbente a la propia ley Divina, pues muchos sin ella, trataron de ella y la concedieron por razones naturales; y así no se hace el caso de estas promesas naturales en la ley, sino lo que promete son cosas que hacen ceder el orden de la naturaleza que siguen por Divina Providencia, como decir,
וצויתי את־ברכתי לכם בשנה הששית ועשת את־התבואה לשלש השנים
Yo les encomendaré mi bendición en el año sexto, y haré cosecha para tres años
(Levítico 25:21)
Ídem, el que no hace justicia distributiva con su dinero se empobrece,
אם לא תתן לו, סופך להיות אחיו של אביון
Si no se lo das, terminarás siendo hermano de los pobres
(Rashi sobre Deuteronomio 15:7)
Ídem,
לא תהיה משכלה ועקרה בארצך
No habrá aborto y esterilidad en tu tierra
(Éxodo 23:26)
Igualmente,
ורדפו מכם חמשה מאה
cien huirán de cinco
(Levítico 26:8)
También,
ונתתי שלום בארץ
Y daré paz en la tierra
(Levítico 26:6)
ו׳
6y cosas semejantes. Y este modo de promesas sobrenaturales es propio y parte integral de la ley en cuanto ley Divina; lo mismo entiende Rabí Moshé Gerundense (Najmánides) en su glosa sobre la Parashá de Va’erá y en Bejukotai.