על תחיית המתים ח׳:א׳On Resurrection of the Dead 8:1

א׳
1Se revisan las opiniones acerca del alma y se concluye con la verdad de los antiguos sabios.
8.1. Antes que podamos llegar a probar la inmortalidad del alma, es necesario tratar de su esencia, para esto diremos lo siguiente. Varias opiniones acerca de este punto han tenido lugar entre los eruditos de las naciones, como diligentemente observó el célebre filósofo señor Caspar Barleus, en su clara exposición del libro De Anima.1Caspar Barlaeus fue un poeta, historiador y filósofo neo-estoico holandés que publicó un comentario sobre De Anima de Aristóteles en 1635, Oratio de Animae Humanae Admirandis, o Un Discurso Sobre el Alma humana. Crates Thebanus dijo que no había alma alguna, sino que los cuerpos se movían por sí mismos. Otros dijeron que el alma era un cuerpo sutilísimo, esparcido en este grueso cuerpo, donde Hiparco dijo, el alma era de fuego; Anaxímenes, Anaxágoras, Diógenes, Cínico, Kircritía, decían que el alma era de aire; Hesíodo, y Pronopides, de tierra. Otros afirman que es un espíritu mezclado de fuego y aire, como Boetius y Epicuro; otros de tierra y agua como Xenofonte. Otros, de tierra y fuego, como Parménides; otros, un espíritu sutil esparcido por el cuerpo, como el médico Hipócrates. Algunos declararon que el alma era de carne con los ejercicios de los sentidos, como Asclepíades. Otros, que el alma era el temperamento de los cuatro elementos como Zenón Citico. Heráclito Póntico dijo, que el alma era luz.2Heráclito Ponticus fue un astrónomo y filósofo griego que propuso hace más de 2300 años el heliocentrismo y el día lateral. Era conocido por el dicho, “la luz seca es el alma mejor y más sabia” (Sobre el Universo, 75), y “Los vivos y los muertos son lo mismo, y por lo tanto están despiertos y dormidos, jóvenes y viejos. Los primeros cuando se cambian son lo mismo” Los primeros cuando se transmutan se hacen los últimos, y de nuevo los últimos cuando se transmutan son los primeros” (Sobre el Universo, 78). “Inmortales mortales, mortales inmortales, uno viviendo la muerte de los demás y muriendo la vida de los demás.”(Sobre el Universo, 67). Otros, que es una cierta sustancia divina toda indivisible y omnipresente por todo el cuerpo y en cualquier parte de él, producida del autor incorpóreo; y de esta opinión fueron los ilustres filósofos Zoroastro, Hermes, Orfeo, Aglophemus, Pitágoras, Eumenes, Ammonios, Plutarco, Porfirio, Timeo, Locros, y el divino Platón,3Platón, Phaedrus, págs. 471- 472. Usó la metáfora del carro para describir el alma, que se relaciona con el carro de Ezekiel, q.v. David Nieto, Triunfos de la Pobreza, Intro. el cual dijo que el alma es una esencia que se mueve a sí misma, y es llena de intelecto. De esta opinión fueron los antiguos sabios, y así en el tratado de Berajot, prefirieron una sentencia, y no menos insigne, cuyas palabras son estas:
מה הקדוש ברוך הוא מלא כל העולם — אף נשמה מלאה את כל הגוף. מה הקדוש ברוך הוא רואה ואינו נראה — אף נשמה רואה ואינה נראית. מה הקדוש ברוך הוא זן את כל העולם כלו — אף נשמה זנה את כל הגוף. מה הקדוש ברוך הוא טהור — אף נשמה טהורה. מה הקדוש ברוך הוא יושב בחדרי חדרים
Así como el Dios Bendito, insufló a todo el mundo, así el alma insufla a todo el cuerpo; así como el Dios Bendito, ve, y no es visto, así el alma ve y no es vista; así como el Dios Bendito preserva a todo el mundo, así el alma preserva a todo el cuerpo; el Dios Bendito es puro, y el alma es pura; el Dios Bendito está en la cámara de cámaras, y el alma está en la cámaras de cámaras.
(Talmud, Berajot 10a:25)
ב׳
2Que note el sabio lector, cuántas cosas buenas nos enseñaron los sabios en estas cinco similitudes entre el alma y el Dios Bendito.4Por analogía, las criaturas son similares a Dios, sin que Dios sea
similar a ellas (Isaac Orobio, Caso Filosófico, Capítulo 2, III, 4), es decir, las almas tienen diversas similitudes con Dios, y el hombre es diferente de Dios, mientras que Dios es distinto del hombre. En palabras de Orobio, los filósofos modernos, cometen una torpe equivocación, confundiendo ineptamente lo que es diverso (diversus), diferente (differens), y lo que es distinto (distinctus). Y por eso infieren tan mal que, al no poder diferenciar las substancias, luego no puede haber muchas substancias realmente distintas. (Isaac Orobio, Caso Filosófico, Capítulo 4, IV, 43)
Spinoza, el filósofo de la indiferenciación (indistinción e ignorancia), fue el primero en confundirlos en su monismo.
En la primera pues enseñan, que el alma es espiritual, porque el cuerpo tiene necesidad de lugar, y está contenido en él, pero los espíritus no tienen definido algún lugar especial. Y así dicen que en este modo que Dios está en todo el mundo, así el alma está en todo el cuerpo, sin ser contenida en él; y porque algunos dijeron, que el alma está en el ventrículo del cerebro, como Hipócrates; Epicuro, adentro del pecho; Diógenes en el corazón; Empédocles en la sangre, etc., contra esto dicen, que el alma está en todo el cuerpo, según la opinión del Platón y Aristóteles, y a pesar de esto, no la constituyen en su totalidad en cualquier parte del cuerpo, ni jamás hallé tal cosa en los antiguos, lo cual para mí es una contradicción manifiesta.
ג׳
3En la segunda sentencia enseñan que por ser espiritual no se puede alcanzar a entender qué cosa sea, como bien advirtió Seneca, y Cicerón, sino solamente es conocida por sus efectos; así dicen, como el Dios Bendito ve y no es visto, a saber comprendido con los ojos del entendimiento, así el alma ve y no es vista, ni se sabe qué cosa es.
ד׳
4En la tercera enseñan, así como Dios de tal manera conserva a todos los entes, si se quitase su Providencia de ellos, de inmediato todos ellos perecerían, pero mediante su término no se aniquilaría el alma, porque su subsistencia es por esencia, pero la subsistencia (contingente) de los demás entes es por participación, así el alma es causa de la conservación del cuerpo, y si se ausenta de él, el cuerpo perece, aunque el alma no sea aniquilada por su ausencia. La cuarta semejanza significa el estado puro del alma, y que no se puede ensuciar o manchar como sucede con la materia, o cuerpo, y esto es debido a no tener ninguna correlación con él, y así dicen, Dios es puro y el alma es pura.
ה׳
5En la quinta, del mismo modo finalmente se expone que aunque sepamos que Dios está en todo el mundo, no por eso podemos indicar a donde está, y esto es por ser invisible a los sentidos; así también el alma, aunque sepamos que está en todo el cuerpo, no la podemos palpar con los sentidos; y esto quiere decir, en cámaras de cámaras; es decir figurativamente muy adentro y en secreto.
ו׳
6De Rabban Gamliel se cuenta que un hombre le preguntó, ¿adónde está Dios? este respondió, no sé. Este replicó, ¿entonces haces oración cada día, ‘a quién no sabes a dónde está’? Entonces, Rabban Gamliel respondió, tú me has preguntado de una cosa que según dicen está lejos de nuestro camino a quinientos años, esto es el cielo. Y yo te preguntaré una cosa que está cerca de ti, ¿a dónde está tu alma? Y así como el hombre le respondió que no sabía, Rabban Gamliel replicó, si tú no sabes eso, cómo quieres que yo sepa lo que es tan lógico y remoto de nosotros.
ז׳
7De todo esto se aprende la excelencia del alma, y como es una substancia espiritual, aunque sea verdad que no se puede saber qué cosa sea esta substancia, parece verosímil que sea una luz, según dijimos como afirmaba Heráclito Ponticus porque el sabio Rey Salomón la nombra también con este nombre:
אור־צדיקים ישמח ונר רשעים ידעך
Luz de los justos se alegrará, y vela de los impíos se acabará,
(Proverbios 13:9)
ח׳
8Por cuya luz se entiende infaliblemente el alma, y los sabios antiguos dicen analógicamente, que su creación está contenida en la luz del primer día de la creación. Queda ahora revisar lo que se ha dicho de la espiritualidad del alma, lo que se hará en el siguiente capítulo.